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El amigo del
"silencio"
Lunes, 20 de
marzo del 2000
Me encuentro caminando bajo
este sol del Caribe, en Puerto Rico. Mientras camino, escucho en alguna casa el último
disco de Shakira. En el parque veo a los jovencitos que juegan pelota. Más adelante
observo la pareja de novios que se besa con suma intranquilidad.
Llego a mi casa, enciendo
el televisor y veo guerras, discusiones políticas, gente que llora la muerte de algún
querido. Un golpe, como un rayo de luz, llega a mi mente. Los guerreros, los novios, los
que juegan pelota, los que lloran... sufren en realidad la falta de algo. Sí, eso es.
Porque si salgo a jugar pelota es porque quiero divertirme. Entonces donde estoy antes del
juego de pelota no es suficiente para mí. No me hace feliz. Y el muchacho se busca la
novia porque le falta su media naranja. Y él llorará por ella. ¿Pero por qué llorar?
¿Por qué añadirse problemas en la vida? Me dirijo a mi cuarto y veo mis libros tirados
en el librero.
Descubro un libro de poemas, y la pregunta se mantiene: ¿por qué han
escrito poemas? ¿Por qué? Autores de otros siglos, de otros países... Entonces no es
solo en Puerto Rico. En todo el mundo y en todas las épocas el hombre y la mujer han
sufrido. Y se sufre, tal vez paradójicamente, porque se quiere ser feliz. Y me asalta
otra pregunta: ¿por qué yo camino bajo este sol del Caribe, en Puerto Rico? Esto es algo
que sufrimos todos por naturaleza. No es algo que me invento, sino algo que sufro, al
igual que tú.
Y él llorará por ella, y ella por él. Somos tristes. La
verdadera tristeza es el poder darse cuenta (reconocer) de que tenemos por naturaleza la
falta de un bien. Queremos ser felices y no lo logramos. Cuando se acaba el juego de
pelota (y si prestamos atención también durante el juego) sabemos que no nos hizo
enteramente felices. Cuando ella me dice sí, que será mi novia, a las dos semanas,
entiendo que mi vida no es enteramente alegre. Que tengo problemas y que sigo
sufriendo.
¿Y si este bien que nos falta...viniera a
nosotros?
Por El Amigo del Silencio |