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El
mundo sufre una gran
emergencia. No es principalmente política y ni siquiera económica -
a la cual todos, desde la derecha hasta la izquierda, asocian la
posibilidad de “recuperación” del país -, sinó algo de lo cual
dependen tanto la política como la economía. Se llama “educación”.
Nos interesa a todos, a cualquier edad, porque a través de la
educación se construye la persona, y, por tanto, la sociedad.
No es sólo un
problema de instrucción o de inserción en el mundo del trabajo.
Está sucediendo
algo que nunca había sucedido antes: está en crisis la capacidad de
una generación de adultos de educar a sus propios hijos.
Durante años desde
los nuevos púlpitos – colegios y universidades, periódicos y
televisiones – se ha predicado que la libertad es ausencia de
vínculos y de historia, que se puede crecer sin pertenecer a nada y
a nadie, siguiendo simplemente el propio gusto o placer.
Se ha convertido en algo normal el pensar que todo es lo mismo, que
en el fondo nada tiene valor excepto el dinero, el poder y la
posición social. Se vive como si la verdad no existiera, como si el
deseo de felicidad del que el corazón del hombre está hecho
estuviera destinado a permanecer sin respuesta.
Se niega la
realidad, la esperanza de un significado positivo de la vida, y por
esto se corre el riesgo de sacar a delante una generación de jóvenes
que se sienten huérfanos, sin padres y sin maestros, obligados a
caminar como sobre arenas movedizas, paralizados frente a la vida,
aburridos y a veces violentos, en cualquier modo, a la merced de las
modas y del poder.
Pero su aburrimiento es hijo del nuestro, su incertidumbre es hija
de una cultura que sistemáticamente ha demolido las condiciones y
los lugares propios de la educación: la familia, la escuela, la
Iglesia.
Educar, es decir
introducir a la realidad y a su significado, a partir del patrimonio
de nuestra tradición cultural, es posible y necesario, y es una
responsabilidad de todos.
Se necesitan
maestros, y los hay, que entreguen esta tradición a la libertad de
los jóvenes, que los acompañen en una verificación llena de razones,
que les enseñen a estimar y a amarse a sí mismos y a las cosas.
Porque la educación
comporta un riesgo y es siempre una relación entre dos libertades.
Es el camino sintetizado en un libro crucial, nacido de la
inteligencia y de la experiencia educativa de don Luigi Giussani: el
riesgo educativo. Todos hablan de capital humano y de educación, nos
parece fundamental hacerlo a partir de una respuesta concreta,
practicada, posible, viva.
Non es sólo una cuestión de escuela o de profesionales del sector:
lanzamos una llamada a todos, a quien quiera que le importe el bien
de nuestro pueblo.
Está en juego nuestro futuro.
D. Julián Carrón recibido en
audiencia por Benedicto XVI
Comunicado de prensa de CL. 26 de Agosto de 2005
Este es el texto del mensaje que D. Julián Carrón, presidente de la
fraternidad de Comunión y Liberación, ha enviado a todos los amigos
del movimiento, después de haber sido recibido en audiencia por el
Santo Padre Benedicto XVI en el Palacio Apostólico de Castel
Gandolfo en la mañana del 26 de agosto 2005.
«Queridos amigos, esta misma mañana he tenido la gracia de ser
recibido por el Santo Padre acompañado por D. Pino y Giancarlo
Cesana. El Papa se ha mostrado muy interesado por nuestra
experiencia en todas sus expresiones, en particular por los aspectos
educativos. Está siguiendo con gran interés el Meeting y, al
pedírselo explícitamente, Benedicto XVI ha querido que transmitamos
un cálido saludo a todos los presentes. Damos gracias a Dios por
este Papa al que deseamos servir con toda n uestra persona. D.
Julián Carrón».
En el Libro de Visitas, o Guestbook,
podrás plasmar tu opinión sobre lo que tu piensas,
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Los
amigos de CL PUERTO RICO
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